Imprimir
Twittear

Publicado en:

http://www.medinapatasarriba.com/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=230

volver

Medina del Campo Medina del Campo
  Medina del Campo. MedinaPatasArriba, todo sobre Medina del Campo
Buscar   en  
 
    un lugar de participación y encuentro para todos, sin exclusiones ni censuras
Medina del Campo
Medina del Campo
Índice Temas
· Portada
· Municipal
· Nacional
· Global
· Consumo
· Medioambiente
· Cultura
· Alcaldía
· Enviar noticia
· Enviar Evento

Menú principal
· Home
· Noticias portada
· Noticias portada
· Calendario/Eventos
· Calendario/Eventos
· Tablón de Anuncios
· Tablón de Anuncios
· COLABORACIONES: ...ecología, ...globalización, ...VCentenario, ...vivienda, ...educación, ...empleo ...
· COLABORACIONES: ...ecología, ...globalización, ...VCentenario, ...vivienda, ...educación, ...empleo ...
· El Tiempo
· El Tiempo
· Ayuda Usuario
· Ayuda Usuario
· Comentarios
· Comentarios
· Foros
· Foros
· Galería de Fotos
· Galería de Fotos
· Lista de Miembros
· Lista de Miembros
· Recomiéndanos
· Recomiéndanos
· Búsqueda
· Búsqueda
· Estadísticas
· Estadísticas
· Archivo de Noticias
· Archivo de Noticias
· Enviar Noticia
· Enviar Noticia
· Encuestas
· Encuestas
· Top 10
· Top 10
· Enlaces Web
· Enlaces Web
· Tu cuenta
· Tu cuenta

¿Quién más hay?
Actualmente hay 28 invitados, 1 miembro(s) conectado(s).

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí

Tu Cuenta
Nickname

Password

¿Todavía no tienes una cuenta? Puedes crearte una. Como usuario registrado tendrás ventajas como seleccionar la apariencia de la página, configurar los comentarios y enviar los comentarios con tu nombre.

Buzón Sugerencias

info@medina
patasarriba.com

Yahoo Nacional
·Unos 2.000 policías nacionales velarán por la seguridad de los XV Juegos Mediterráneos en Almería, que se inauguran hoy
·
·Trinidad Jiménez participa hoy en el consejo del Partido Socialista Europeo en Viena que debatirá el futuro de la UE
·El Rey recibe hoy a la presidenta del Parlamento vasco, que le comunicará la designación de Ibarretxe
·La Policía detiene a un grupo dedicado a introducir ilegalmente en España mujeres y obligarlas a prostituirse
·Unidades de los Ejércitos de Tierra y Aire participan este fin de semana en las jornadas de emergencias de Madrid
·Los fiscales eligen a los nueve miembros electivos del Consejo Fiscal, seis de AF y tres de UPF
·La Audiencia de Barcelona confirma seis meses de cárcel para dos acusados intentar robar una joyería de Sants
·López Aguilar expresa a los joyeros su voluntad de hacer reformas en esta legislatura para darles más seguridad
·Rajoy preguntará a Zapatero en el Congreso por la mesa de diálogo prometida por el lehendakari

Leer más...

Indymedia.org
·Plantíos no estaban en zona del EZLN. Confirma Presidencia
·New Zeland Blocks Agreement on Accurate Labelling of Genetically Engineered (GE) food
·El tripartito municipal, con IC-verds-EUA a la cabeza privatizan otro Servicio Público
·Â¿Que paso ayer en la manifestación contra los príncipes de Sabadell?
·25 juny festa llibertat franki al CSO Tòxics, kornellà
·ozono hackmedialab
·Comunicaqdo del EZLN a la sociedad civil
·poliforma
·Festa Llibertat Franki
·[fadaiat-akhbar] Fadaiat streams/directos

Leer más...

EuroNews
·
·Las encuestas auguran un empate técnico entre Rafsanyani y Ahmadinayah en la segunda ronda de las elecciones iraníes
·Advertencias y aplausos a Blair en la presentación de la agenda de la presidencia británica de la UE
·Termina la cumbre del CIS con Putin al frente del órgano de seguridad
·Segunda jornada consecutiva con parón de los trenes suizos por avería eléctrica
·Ibarretxe, reelegido lehendakari con los votos de la izquierda abertzale
·Condenan a 60 años de cárcel a un octogenario ex jefe del Klu Klux Klan
·Aires de cambio en las elecciones búlgaras
·Guillermo de Inglaterra ya es graduado
·Bélgica y Francia presentan sus protocolos de actuación frente a la canícula

Leer más...

¿Por qué una revuelta social estalla en determinado momento y lugar?
LA MENTALIDAD JUSTICIERA



Carlos Barros


Universidad de Santiago de Compostela



La historiografía de las revoluciones y los movimientos sociales de los años 60 y 70 fue incapaz de responder a esta pregunta, que muchas veces ni siquiera se planteó. La subordinación de la coyuntura a la estructura, de la mentalidad a la economía, de la lucha de clases al desarrollo de las fuerzas productivas, condujeron a una grave incomprensión del papel del sujeto histórico y de sus complejas relaciones con los procesos materiales de la historia. Por lo cual, una gran parte de aquellos trabajos, adquirieron un carácter puramente descriptivo, renunciando de antemano a relacionar el acontecimiento de la revuelta con las instancias más objetivas de la evolución histórica.




La historia social inglesa de Past and Present -así como la importante historiografía francesa de la revolución de 1789- sentó algunas bases para superar este grave déficit de investigación e interpretación, pero su irradiación fue débil y llegó demasiado tarde -a finales de los años 70[1]- cuando ya la historiografía occidental más innovadora se alejaba de los conflictos y las revueltas sociales como temas de investigación.




Desde los años 90 se recuperan[2], con perspectivas metodológicas diversas, los movimientos sociales como objeto de investigación a consecuencia, junto con otros factores, del retorno del sujeto histórico desde 1989 en Europa y América. Este nuevo y acelerado ciclo de grandes movilizaciones sociales ha cambiado de signo, a lo largo de la última década del siglo XX. Entre la caída del muro de Berlín en favor de la democracia y la economía de mercado, y la manifestación de Seattle contra el neoliberalismo en diciembre de 1999, muchas cosas han cambiado. El punto de inflexión estuvo en la rebelión neozapatista del 1 de enero de 1994, y en los movimientos sociales franceses de diciembre de 1995. La observación de las revueltas que están acompañando este cambio de siglo, de sus causas y motivaciones que ya no son reductibles a esquemas deterministas simples, ha de contribuir a un análisis más complejo de las revueltas del pasado, a una nueva historiografía de los movimientos sociales, y viceversa: un estudio renovado de los conflictos y revueltas históricas ha de contribuir a la comprensión del porqué de la pasividad o de la actividad, hoy, de los viejos y nuevos sujetos sociales.



En lo que respecta a las grandes revoluciones contemporáneas, ¿el revisionismo historiográfico no evidencia la necesidad de síntesis más complejas que las proporcionadas por la historiografía del siglo XX?




La incapacidad de las ciencias sociales -y del marxismo de la época- para preveer el derrumbe de los países del Este de Europa, y la transición al capitalismo, está ligada al paradigma economicista, estructuralista y objetivista, que dominó aquéllas desde el final de la II Guerra Mundial. A la infravaloración de la dimensión subjetiva de la historia, se ha venido a sumar, después, la fragmentación del estudio de la historia en múltiples objetos y métodos, de manera que la economía, la sociedad, la política y la mentalidad tendieron a investigarse por separado, perdiendo estos enfoques parciales y aislados toda capacidad explicativa de los hechos históricos. Concretamente, la explicación del origen, auge y decadencia de las revueltas y las revoluciones.



La primera instancia





Volviendo a la pregunta inicial: ¿por qué una revuelta social estalla en determinado momento y lugar? En mi opinión la respuesta está más en la “primera instancia” que en la “última instancia”, siempre mediatizada por niveles intermedios que, en ocasiones, hacen irrelevante su papel. La economía no suele intervenir directamente en las acciones de masas sino a través de la lucha política y de la mentalidad colectiva, donde coexisten elementos racionales con irracionales, reales con imaginarios, conscientes con inconscientes. Hemos verificado esta tesis investigando un revuelta social, en plena crisis del feudalismo medieval, que estalla cuando un sentimiento colectivo de agravio deviene en mentalidad justiciera y acción revolucionaria. Son factores psico-sociales los que deciden “en primera instancia” el momento, el lugar y la forma de la acción de las masas en la Edad Media y la Edad Moderna[3]. La mentalidad de revuelta tiene más importancia, en la corta duración, que las causas estructurales en los cambios históricos caracterizados por la participación activa de gran número de personas. Las pre-condiciones estructurales son -y no siempre- condiciones necesarias pero nunca suficientes para el estallido de una revuelta. Sin embargo, la mentalidad de revuelta puede ser en sí misma condición necesaria y suficiente para la realización de la acción y el acontecimiento, estableciendo una relación con frecuencia paradójica con los datos económico-sociales. Es el caso del protagonismo colectivo y/o individual de los sectores acomodados de la sociedad en revueltas y revoluciones de todas las épocas, o el incremento de la conflictividad social contemporánea en épocas de bonanza económica y su repliegue en épocas de crisis.




El peso en la historia de la otrora denostada “superestructura” se manifiesta, si cabe con mayor claridad, en los períodos históricos pre-capitalistas, donde lo mental y lo jurídico juegan un rol decisivo en la cohesión económica de las sociedades. De ahí la importancia del análisis de las revueltas medievales y del Antiguo Régimen para comprender algunos de los mecanismos del estallido de revueltas y revoluciones que se manifiestan también en el tiempo presente.













¿Por qué se ocultó la “primera instancia”?





Volviendo a las paradigmáticas revueltas medievales, nos encontramos, en la historiografía social de los años 60 y 70, planteamientos latentes que impidieron ver el papel primordial de la “primera instancia” en el desencadenamiento de estos acontecimientos capitales.




En primer lugar, la “teoría conspirativa de la historia” que, si bien se corresponde con una historiografía tradicional, resistente a la renovación historiográfica de esos años, tuvo cierta continuidad entre los nuevos historiadores sociales. En general, la pertenencia al medio académico, parte esencial de la cultura de elite, ¿no dificulta objetiva y subjetivamente la comprensión de la creatividad y espontaneidad histórica de la cultura popular? Salvo, naturalmente, aquellas disciplinas y científicos sociales más vinculados al trabajo de campo. Enfoques historiográficos más recientes crean condiciones para superar esta visión jerárquica, “desde arriba”, en el campo de la historia: historia de las mentalidades, historia “desde abajo”, historia oral, antropología histórica, nueva historia cultural, microhistoria.




Un buen ejemplo es la interpretación de Mollat y Wolff de la revuelta urbana de Saint-Malo, en la Bretaña francesa, en el año 1308: “la sedición de Saint-Malo se desarrolló según un esquema clásico: conjuración, desórdenes, elección de un alcalde y jurados, realización de asambleas”[31]. No es cierto que éste sea un esquema de aplicación general: en la mayor parte de las revueltas sociales pre-contemporáneas el grupo que dirige no existe como tal antes del estallido, se constituye conforme el movimiento avanza,. Por lo demás, la relación entre el grupo de “dirige” y la gente que “sigue” es generalmente compleja. Aún en el caso más contemporáneo de un levantamiento planificado previamente por una minoría ilustrada, el estado de ánimo y las motivaciones justicieras[32] de la masa de la población que participa, arriesgando la vida, es lo decisivo[33].




La interpretación más conservadora de las revueltas medievales defiende su carácter asimismo conservador, incluso reaccionario, en base precisamente a su carácter originariamente justiciero y no puramente antiseñorial. Para una mentalidad tradicional no es fácil entender que el criterio de lo que es justo pase de las clases dirigentes a las clases populares. Y tampoco para un marxista tradicional es aceptable que la ética, aun colectiva, decida si una revuelta tiene lugar o no en determinado momento y lugar. De ahí la caracterización de las jacqueries medievales como movimientos efímeros, por emocionales y violentos, y, en último extremo, conservadores, porque no “cuestionan” las bases estructurales de la economía y la sociedad. Con lo cual estamos en total desacuerdo.




Guy Fourquin defendió, en 1972, que los levantamientos medievales “no ponen en tela de juicio la sociedad y sus fundamentos”, que no querían una “transformación social completa”, que estallan cuando “se ve de pronto como algo se hace inaceptable, insoportable”. Imaginario justiciero debido al cual los protagonistas “se convertían en sublevados, no en revolucionarios”[34]. Aquí hay dos problemas de fondo que invalidan, en nuestra opinión, dicha interpretación: la minusvaloración tanto de las causas primeras como de las consecuencias últimas de las revueltas, del uso alternativo de la justicia por parte de campesinos y artesanos como de los efectos políticos y económicos de la ruptura violenta y generalizada del consenso social. La justicia es un fundamento clave de la sociedad, el sentimiento colectivo de agravio y sus consecuencias subvierten frontalmente el orden social y, obviamente, los sublevados medievales pretendían transformaciones sociales, no las mismas, ni del mismo modo, que los revolucionarios liberales del siglo XIX o los revolucionarios marxistas del siglo XX, pero asimismo completas y radicales, y, además, consiguieron no pocos éxitos. La transición de la Edad Media a la Edad Moderna, del feudalismo medieval de la caballería al feudalismo moderno de la nobleza cortesana, hace desaparecer gran parte de las reivindicaciones de las revueltas medievales, que el historiador social de hace dos o tres décadas, prisionero de categorías conceptuales como los “cinco estadios” (comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo), tenía dificultades para comprender en su contexto histórico, entre otras cosas porque no se planteaba oír a sus protagonistas por temor a caer en el “psicologismo”, el “idealismo” y el “humanismo”.




La defensa de la costumbre por parte de los rebeldes campesinos en bastantes ocasiones es lo que hace afirmar, interesadamente, a Fourquin que eran “reaccionarios’, porque tenían la vista puesta en el pasado, en la vuelta a un estado antiguo, considerado como menos difícil, soportable[35]. Hilton mismo denomina a esta defensa de la costumbre por parte de los campesinos en algunos conflictos[36] como una “perspectiva aparentemente conservadora”[37], cuando en realidad era profundamente subversiva en su contexto, intencionalidad y consecuencias. Si, manteniendo la costumbre, la presión señorial se hacía “soportable”, ello quiere decir que los campesinos ganaban y los señores perdían, ¿dónde está entonces el conservadurismo?




El derecho consuetudinario es una forma de resistencia de la cultura popular a la cultura savante en los tiempos modernos y contemporáneos. Pero en la Edad Media es más que eso: la costumbre constituye la base principal del derecho y un obstáculo enorme para la implantación “desde arriba” del derecho escrito y común, romano y canónico, lo que sólo ocurrirá de una manera efectiva en el Antiguo Régimen. Cuando los señores feudales enfrentan en la Baja Edad Media su crisis de ingresos agravando las condiciones de trabajo y existencia de los campesinos, fracturan unilateralmente el pacto feudal, institucionalizado en usos y costumbres. Lo “conservador” sería aquí alinearse con la ofensiva señorial que va contra la costumbre, esto es, del derecho, cayendo en lugares como Galicia en el bandolerismo. El fallo básico que lleva a esta confusión es la aplicación anacrónica, sin considerar la especificidad del contexto, de la antinomia contemporánea conservador/progresista.



La cuestión no es dilucidar para analizar conflictos y revueltas lo que es o no derecho consuetudinario, tema sujeto a cambios en la Baja Edad Media, sino lo que es o no simplemente justo, según los participantes en los levantamientos, que unas veces se oponen a una “nueva costumbre” que intenta forzar el señor, y otras veces demandan el fin de la costumbre antigua calificada ahora de agraviante, verbigracia el derecho de pernada (ius primae noctis) y otros “malos usos” impugnados ejemplarmente por el sindicatos de los campesinos catalanes en la segunda mitad del siglo XV.




La incomprensión de las revueltas medievales, de sus causas y de sus efectos, en la historiografía de los 60 y 70 remiten, por último, al desinterés de los “nuevos historiadores” por los acontecimientos como factores de cambio histórico. La vinculación del acontecimiento en historia social a la coyuntura, a lo episódico, a la mentalidad, condenaba las revueltas sociales a la marginalidad de una historia entendida, por aquellos tiempos, desde unos enfoques estructuralistas, economicista y objetivistas, que nos obligan hoy a una lectura más compleja de sus causas, sus desarrollos y sus consecuencias.




Uso alternativo del derecho




Siendo la justicia un valor dominante en la mentalidad, la política, la sociedad y la economía medievales, ¿cómo puede ser utilizado por las clases dominadas para subvertir el orden? Porque la dominación social duradera está basada no sólo en la fuerza sino también en el consenso[38], sobre todo en los siglos medievales, en contra de la caricatura ampliamente difundida de una Edad Media bárbara y salvaje. El precio a pagar por la hegemonía (fuerza más consenso) de los señores en la Edad Media es, justamente, su imperiosa necesidad del consentimiento por parte de los vasallos para sostenerse económicamente, de ahí el peso de la costumbre en las relaciones sociales, que les obliga constantemente y se vuelve contra ellos en situaciones de crisis. El sociedad civil es más pactista en el medievo que en el Antiguo Régimen, cuando se desarrolla una sociedad política fuerte “por encima” de las clases, o más allá, que en el primer capitalismo, donde la pura necesidad económica es fundamental para mantener la cohesión social. El campesino medieval, o moderno, si no paga sus tributos al señor, o al Estado, mejora sustancialmente su nivel de vida; y el trabajador asalariado si hace huelga no come. En las sociedades pre-capitalistas, con una economía de mercado inexistente o marginal, adquieren especial relevancia las relaciones de mentalidad, los modelos de comportamiento de los grupos dirigentes y las contrapartidas no materiales de éstos a las clases trabajadoras, que siempre tienen la opción legal de negar rentas y servicios si consideran que no obtienen sus contrapartidas de justicia, protección o mediación con el más allá. Claro que, una vez desaparecido el consenso, sólo queda el uso de la fuerza por ambas partes para hacerse valer, para transitar hacia un nuevo pacto social, que, a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, sólo puede garantizar el nuevo Estado.




Es decir, que si hay consenso entre señores y vasallos en la Edad Media es porque comparten valores y creencias que pueden ser utilizadas por unos contra otros cuando sobreviene la crisis de hegemonía, es decir, si falla la representación social del intercambio de derechos y deberes. El consenso es, pues, la fuerza y la debilidad de la jerarquía feudal. Las ideas hegemónicas se vuelven contra la clase dirigente -o su fracción más poderosa- cuando ésta, a juicio del resto de la sociedad, “traiciona” su deberes y, pese a ello, trata de exigir sus derechos (feudales). Nos referimos no sólo a la justicia (prolongada en las ideas de paz y seguridad), sino también a la imagen y la creencia en el Rey y en Dios. El imaginario de un Rey justiciero que apoya a los vasallos contra los nobles “traidores” es uno de los componentes más frecuentes de la mentalidad medieval de revuelta[39], y está presente inclusive, paradójicamente, en los inicios de grandes revueltas de la modernidad como las Comunidades de Castilla o la Revolución Francesa. La creencia en el apoyo divino a la causa antiseñorial es también habitual en la Edad Media, y no sólo en aquellas revueltas sociales que se desarrollan como movimientos heréticos.

Utilización de las ideas dominantes contra la oligarquía dirigente que gira casi siempre alrededor de la gran dicotomía justo / injusto. La imagen de la justicia de la revuelta vertebra, por consiguiente, en la Edad Media el uso alternativo de los conceptos, imágenes y valores hegemónicos.




El modelo caballeresco que rige, o debería regir, en la Edad Media el comportamiento de los señores feudales extiende pronto sus valores al conjunto de la sociedad. Es el caso del derecho legítimo de un agraviado a vengar violentamente su afrenta sobre el cuerpo y los bienes de quien o de quienes le han ofendido. Derecho que, en las mentalidades de la época, tienen asimismo colectivamente los familiares del agraviado, los vasallos del señor contra los enemigos de éste, los súbditos del Rey contra reinos extranjeros..., y que el sentido comunitario de campesinos y artesanos aplica una y otra vez a las relaciones entre señores y vasallos. Por su carácter fundacional, el pacto feudal entre el señor y sus vasallos trabajadores es fundamental para la buena marcha de la sociedad y la economía feudal. Si falla gravemente este consenso entre caballeros y campesinos el sistema se hunde, al menos momentáneamente. Por eso es tan importante el sentimiento de agravio y la mentalidad justiciera como parte primordial de las causas y de las consecuencias de las revueltas medievales y modernas.




Con todo, la violencia desnuda, sea de los señores sea de los vasallos, no tiene capacidad para conservar la cohesión social, aunque puede sentar las bases de una reestructuración de las mentalidades, del poder y de las relaciones económico-sociales, que no dudamos en calificar de revolución -aunque no se adapte al esquema dogmático de los cinco estadios- en el caso de la transición de la Edad Media y la Edad Moderna bajo la impulso de las revueltas y las guerras sociales que tuvieron lugar desde finales del siglo XIV hasta comienzos del siglo XVI.




La constitución del Estado moderno, ¿no es una revolución política? El humanismo y el Renacimiento, ¿no son una revolución intelectual? La reforma y la contrarreforma, ¿no son una revolución religiosa?




¿Pueden producirse estas revoluciones en la “superestructura” permaneciendo esencialmente incólume la “infraestructura” económica y social?




La desaparición de la caballería señorial y de las fortalezas medievales[40], elementos constituyentes en origen de la mutación feudal del año 1000, ¿no anuncian un cambio radical de las relaciones sociales y de mentalidad entre las clases y estamentos principales de la sociedad medieval?


No hay mejor síntoma, causa y consecuencia, de la “transformación social completa” que tienen lugar entre los siglos XV y XVI que las revueltas populares bajomedievales y altomodernas. Urge una nueva historiografía social que aborde su estudio desde la “primera instancia” mental hasta la “última instancia” económica, con renovados enfoques globales que nos permitan superar las limitaciones teóricas, historiográficas y metodológicas de la vieja-nueva historia social, y avanzar hacia un nuevo paradigma de la historia que no haga tabla rasa de nuestro pasado historiográfico más reciente.












Copyright © por . Todos los Derechos Reservados.



Publicado en: 2003-11-16 (98 Lecturas)

[ Volver Atrás ]

 
Web site powered by PHP-Nuke Apache Web ServerPHP Scripting Language

Todos los logos y marcas registradas en este sitio pertenecen a sus respectivos propietarios.
Los comentarios son propiedad de los autores y el resto @ 2002 Medina Patas Arriba.